Let me be
your last first kiss

Navidad 2023 

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- Ya todos sabemos que no puedes resistirte a los encantos de tu hija. En eso a salido a su madre - dijo divertida, guiñándole el ojo antes de separarse de él para ir a la cocina y ayudar a sus hijos con su desayuno. Lo cierto es que no necesitaban demasiada ayuda, por suerte eran dos niños que no tenían ningún problema para comer, en eso habían salido a Artie y, porque no, también a ella. Agradecía tener la familia que tenía, no es que fueran una familia modelo pero sí podían presumir de ser una familia que rara vez discutía, sus hijos solían hacerles caso prácticamente siempre y hasta ahora los castigos que habían recibido se podían contar con los dedos de una mano. Solo esperaba que aquello siguiera así cuando crecieran, porque ella mejor que nadie sabía lo que eran los problemas de la adolescencia y no estaba segura de saber lidiar con ellos.

Después de desayunar y recoger la cocina fueron pasando por turnos al baño, primero los mellizos, después ella y por último Artie. Mientras sus hijos estaban entretenidos en el salón viendo una de la típicas películas navideñas y su marido estaba duchándose, llamó a su madre para saber a que hora llegaría, confirmando que en media hora o así tenía previsto salir hacia su casa. La rubia se ofreció a ir a buscarla, no solo por hacerle un favor, sino porque se moría de ganas por estrenar su coche nuevo, así que tras despedirse de los niños y avisar a Artie de a donde iba para que estuviera preparado, salió de su casa en dirección a la casa que había considerado su hogar durante toda su vida. Una media hora después estaba de vuelta con su madre y el regalo sorpresa para sus hijos. Ambas entraron en la casa tratando de no hacer demasiado ruido para pillar a los niños por sorpresa, cosa que no fue necesario pues Artie estaba entreteniéndoles con otra de sus canciones. Pero en cuanto los niños sintieron la presencia de su abuela se olvidaron de su padre y fueron corriendo a abrazarla y desearla una feliz Navidad. - ¿Qué hay ahí abuela? - preguntó Michael curioso al ver la caja que Quinn llevaba en las manos y que dejó en el suelo en ese instante. - ¿Por qué no la abrís? Es un regalo que ha dejado Santa para todos en casa de la abuela - como si les fuera la vida en ello, tiraron del lazo que cerraba la caja y abrieron las solapas, quedándose sorprendidos al ver un cachorro dentro. 

Después de que los niños tomaran su ducha, ayudó a vestirlos y los dejó en el salón viendo una película típica Navideña mientras Quinn acababa y era el turno de él. Debía reconocer que un momento de tranquilidad como ese debía ser aprovechado en días como esos que no se libraba ni un segundo de sus hijos. Los adoraba y le encantaba pasar tiempo con ellos pero a veces era necesario un momento de relax para él. Por eso quizá tardó un poco más de lo que solía tardar. Tras vestirse bajó al salón y se despidió de Quinn que le dijo que iba a por su madre. Disfruta de tu coche nuevo. Le guiñó el ojo y le dio un ligero beso y se unió a sus hijos en el sofá terminando de ver esa película que estaban viendo hasta que llegó Quinn con su madre y el último regalo que les quedaba por descubrir a los pequeños, el que sabía que les iba a hacer más ilusión, a pesar de que fuera un regalo para toda la familia. 

Los niños se levantaron corriendo cuando llegó su abuela y Artie fue detrás, saludando a su suegra con un “Feliz Navidad” y un beso cariñoso en la mejilla. Daba gracias que la relación con su suegra había mejorado con los años y que ahora era bastante cordial incluso buena. Entre las risas de Artie, los niños se apresuraron en abrir la caja, de donde en seguida el pequeño cachorro que estaba dentro sacó la cabecita provocando que los niños gritaran de emoción. "¡¡Un perrito!!" "Es un perro" " Qué bonito" " ¿Podemos cogerlo?" Gritaban uno y el otro alternándose. Quinn, su madre y él asintieron al unísono, observando con cariño la escena en la que los niños lo cogían y se peleaban por cogerlo llegando ellos solos a la conclusión de que tenían que turnarse. Artie los miró orgulloso y les advirtió. No lo malcriéis. Sino se acostumbra y siempre querrá estar encima. Además, si se pone muy contento se meará encima vuestro y estáis recién duchados. Dijo eso último poniendo una cara exagerada de asco y luego rió, acercándose al perrito y acariciándolo. ¿Sabéis que hay que ponerle nombre, no? El que vosotros queráis. 


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Navidad 2023 

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- Que remedio - dijo rodando los ojos y encogiéndose de hombros mientras caminaba hacia la cocina, dejando a sus hijos con su padre en el salón disfrutando de los regalos que Santa les había traído. No le molestaba preparar el desayuno para su familia, al contrario, le encantaba hacerlo siempre que podía, cosa que por desgracia no pasaba todos los días y por eso en días como aquel le gustaba aprovechar el tiempo que tenía para disfrutar de su familia. Por supuesto que le gustaría haberse quedado en el salón para estar con sus hijos pero alguien debía hacer el desayuno y ese alguien, aquella mañana, era ella. Sacó todo lo necesario para preparar los gofres mientras ponía la cafetera y dejaba que el café se fuera haciendo. También hizo un poco de zumo y buscó en los armarios el sirope de chocolate, la miel y la mermelada. 

Mientras preparaba los gofres las voces de sus hijos y de su marido llegaban a sus oídos provenientes del salón junto con algunos acordes de guitarra. Sin duda Artie estaba tocándola, era imposible que aquella música estuviera haciéndola su hija. Sonrió, imaginándose la escena, los tres sentados en el suelo, su marido tocando la guitarra mientras sus hijos le observaban y le hacían los coros. No era la primera vez que se daba aquella escena y estaba segura de que esta vez no sería diferente a las anteriores, con la excepción, tal vez, de que ella no estaba para verla. Por eso, terminó rápido lo que estaba haciendo, puso todo en la mesa y salió de la cocina de vuelta al salón, quedándose apoyada en la puerta con una sonrisa en los labios mientras observaba la escena que se había imaginado instantes antes. - El desayuno ya está. Deberíais venir si no queréis que los elfos de Santa vengan a comérselo. - dijo divertida, convencida de que eso les haría levantarse e ir corriendo a la cocina, como efectivamente pasó. -Siento haberte estropeado el recital - dijo a su marido encogiéndose de hombros como si no hubiera hecho nada. - Vamos, el café se enfría y tenemos cosas que hacer antes de que venga mi madre. 

Mientras estaba cantando y tocando la guitarra, nada más existía que esas agudas voces de sus pequeños hijos que le hacían los coros sorprendentemente bien, y la emoción del momento que hacía que la mañana de Navidad fuera aún más especial de lo que ya lo era. Por ello, se sorprendió muchísimo al escuchar a Quinn detrás de ellos diciendo que el desayuno ya estaba listo. Vamos chicos, a ponernos fuertes y crecer. Dijo antes de dejar la guitarra y levantarse tras ellos acercándose a Quinn que descansaba apoyada en el marco de la puerta de la cocina. No te preocupes, siento no haberte podido ayudar, pero Lucy me lo pidió y… ya sabes. Sonrió de manera cómplice, Quinn sabía perfectamente a qué se refería, sus hijos normalmente consguían lo que querían de su padre con tan solo una mirada de perrito que estaba seguro que habían aprendido de su madre. Le dio un beso cariñoso antes de entrar a la cocina. Ummmm, pero qué bien huele. Gracias mami. Miró a sus hijos que asintieron y le agradecieron a Quinn después de él. 

Todos se sentaron al rededor de la mesa de cocina ya hambrientos y con ganas de empezar. Los niños esperaron a que les prepararan un plato con todo lo que debían comer para empezar a comer en cuanto lo tuvieron delante, no sin antes beber un buen trago de zumo. La mesa fue quedándose vacía mientras sus estómagos se llenaban de ese delicioso desayuno. Los niños hablaban de sus impresiones sobre los regalos, a la vez que se preguntaban y hacían apuestas sobre qué podía ser el otro que les habían dicho que estaba por llegar. Artie no podía evitar reír y mirar a Quinn pues ninguno de los dos se hacía una idea de lo que era. Tras recoger los platos y dejarlos lavándose en el lavavajillas todos subieron arriba donde por turnos debían darse una buena ducha y ponerse guapos para salir después de que viniera la madre de Quinn para ver a toda la familia. 


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Navidad 2023 

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Sabía que a su marido no le importaba el valor monetario de su regalo, no era eso lo importante a la hora de hacer un regalo, pero aún así la rubia sentía que el coche y el reloj eran dos cosas que no podían equipararse a pesar de que él le dijera que todo estaba bien. - ¿Así que soy nada para ti? Muy bonito Abrams… y delante de tus hijos… - dijo haciéndose la ofendida, dándose cuenta de que con sus palabras había captado la atención de sus hijos. - ¿Ese es el ejemplo que piensas darles? - continuaba fingiendo, hasta que observó la preocupación en los ojos de Lucy y sonrió para tranquilizarla. Era increíble como la pequeña aún seguí cayendo en aquellas bromas. - Será mejor que abras tu regalo antes de que Santa se arrepienta y venga a buscarlo - dijo en broma, sonriendo aliviada al ver como Michael reía y contagiaba a su hermana, haciéndole olvidar la fingida discusión de sus padres. Sonrió al ver la cara de Artie cuando sacó el reloj de la caja, le había gustado, sería incapaz de fingir sino fuera así, podría notarselo en la cara, y en esta ocasión no había rastro de disgusto en ella así que había acertado al elegir aquel modelo y viendo que le quedaba perfecto, ni siquiera tendría que arreglarlo. - Eso siempre, parece mentira que aún no te hayas dado cuenta, no hace falta más que verte para saberlo - le guiñó el ojo de forma cómplice, asustándose al escuchar a la pequeña avisar a su padre de la inscripción. Pensaba que no estaban cerca y por eso había hecho aquel comentario, aunque por suerte parecía que ninguno de los dos le había dado importancia. Observó a Artie mientras leía la inscripción, devolviéndole la sonrisa al verle acercarse. - Para siempre - posó su mano sobre la cintura de su marido y correspondió aquel beso que le hizo abstraerse totalmente del mundo que había a su alrededor. A pesar de los años juntos sentía que estaban como el primer día, por supuesto tenían sus discusiones como todo matrimonio, pero nunca habían ido a mayores, su amor estaba por encima de cualquier problema. De pronto escuchó a su hijo toser de forma bastante exagerada, separándose al instante de Artie únicamente para fulminarle con la mirada. - Ya crecerás Michael… - dijo mientras le revolvía el pelo y caminaba hacia la cocina para preparar el desayuno con una sonrisa en el rostro. Sus hijos solían quejarse cuando Artie y ella se ponían demasiado cariñosos, aunque generalmente era más Michael que Lucy, y ella siempre le contestaba igual, pero si lo pensaba bien no quería que crecieran, quería tener a sus niños siempre con ella.

No pudo evitar asustarse tan solo un poco al escucharla hasta que calló en cuenta de que era una broma. La verdad que había sonado un poco mal, pero estaba seguro de que su mujer había entendido lo que quería decir a pesar de cómo había sonado, además, estaba asustando a Lucy por lo que en seguida dejaron esa broma, riendo todos antes de abrir el regalo y agradecérselo de ese modo tan efusivo. Ni siquiera había reparado en los pequeños hasta que escuchó a Michael toser exageradamente por lo que tuvo que separarse de su mujer riendo. Aguafiestas. Le dijo divertido. Normalmente esas muestras las guardaban para cuando estaban solos, pero habían momentos como ese en los que no podían contener demostrar lo mucho que se amaban y lo feliz que eran el uno con el otro. Observó a Quinn levantarse y sin dudarlo le dio una palmadita al trasero. ¿Nos haces unos gofres, mami? Entonó como si fuera un niño pequeño antes de que se fuera a la cocina. 

Artie se aproximó a los niños, quedándose cerca del árbol de Navidad con ellos como si fuera uno más. ¿A ver qué fotos has hecho, Michael? El niño entusiasmado se acercó a él con la cámara enseñándole lo que había hecho. Algunas fotos un poco al azar y otras mucho mejores que le dejaban sorprendido. Lucy que estaba mirándolos llamó la atención de ambos cogiendo la guitarra y dándosela a su padre. "Papá, cántanos un villancico, por fiiii" Dijo poniendo su mejor cara, esa a la que nadie se puede resistir, y menos él que moría por su niña. Debería ayudar a mamá, pero venga, una cortita. Cogió la guitarra y la puso en su regazo empezando a tocar los primeros acordes de “Little Drummer Boy" una de las canciones preferidas de Artie y de la familia al completo, comenzando a cantarla en cuanto dio una pequeña entradilla con la guitarra. 


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Navidad 2023 

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Miraba a su marido aún confusa, con la cajita entre las manos, viendo como se ponía en pie y le tendía la mano para que le imitara, cogiéndola al instante solo para salir de dudas. Antes de salir de casa se aseguró de que los niños cogieran sus abrigos y ella hizo lo propio con el suyo, ya no porque fuera en pijama y todo el mundo lo viera, sino porque fuera estaba nevado, y hacía suficiente frío como para preferir permanecer en casa al resguardo de una manta y un buen chocolate. - ¿Santa quiere que todos cojamos una pulmonía? - preguntó burlona, mirando a su marido - Sería un regalo muy extraño la verdad - le sacó la lengua burlona mientras le seguía hasta la acera y se paraba a su lado, observando en la dirección que señalaba donde había un coche azul aparcado dos casas más allá. Coche que reconoció al instante, después de todo y como bien decía Artie, llevaba meses queriendo comprarlo, sobre todo desde que el suyo había decidido tomarse unas vacaciones indefinidas. Abrió la boca formando una “o” de sorpresa y se giró hacia el hombre que permanecía de pie a su lado. - Artie… te has pasado - dijo aún sorprendida intentando reaccionar - ¡Pero me encanta! - exclamó pasando de la cara de sorpresa a una amplia sonrisa para después lanzarse sobre él y abrazarle - Gracias mi amor - dijo tras besarle - Aunque sigo pensando que te has pasado con el regalo - esto lo pronunció un poco más bajo para que sus hijos no les escucharan. - Mami, mami, ¡vamos a estrenarlo! - los niños saltaban emocionados, sobre todo Michael, que como todo hombre, se volvía loco con los coches y demás medios de transporte. - Después, aún queda papa por recibir su regalo - dijo riendo por la ilusión de sus hijos por su propio regalo. Se separó de Artie y todos volvieron a entrar en la casa. - Ahora me siento mal por esto… - dijo con la caja de su regalo entre las manos, asegurándose de que sus hijos no la escucharan, aunque por suerte para ella estaban quitándose sus abrigos mientras hacían comentarios sobre el coche de su madre.

No me he pasado. Te viene bien y lo querías desde hace mucho tiempo. Susurró en cuanto su mujer la abrazó emocionada y contenta ante el regalo que había recibido esas navidades. Podían acabarse allí los regalos que él se sentiría igualmente el más feliz viendo que ha contribuido de tal manera a la felicidad de su familia, pero aún quedaban los regalos de su hermana, de su hijo mayor, el perrito para los niños y el suyo propio que no tardó en llegar en cuanto Quinn lo soltó dándole un beso de agradecimiento y entrando en casa después de decirles a los niños que después estrenarían el coche. ¡Quiero ver el mío, quiero ver el mío! Dijo una vez dentro, dirigiéndose hacia el árbol de nuevo dando unos pequeños saltitos y aplaudiendo emocionado provocando así la risa de sus pequeños.

Miró confusa a Quinn al escuchar lo que dijo y luego vio la caja que le ofrecía entendiendo a qué se refería y mirándola con cara de pocos amigos al instante. Lo importante es el amor con que lo hayas hecho. Además, sabes que me conformo con poco, incluso con nada. Contigo. Añadió con dulzura mirándola a los ojos y acercándose para besarla una sola vez. Cogió por fin la cajita y la desenvolvió con el poco cuidado al que estaba acostumbrado, viendo en seguida que no podía ser otra cosa que un reloj. Al abrirlo lo corroboró, quedándose mirándolo por unos instantes antes de reaccionar y cogerlo para probárselo. Es muy bonito Quinn. Santa tiene buen gusto. Dijo complice al ver que sus hijos ya estaban a su al rededor viendo el regalo. “Papá, hay algo escrito” Le dijo Lucy tan observadora como siempre, y él le dio la vuelta, leyendo esa bonita inscripción, esa frase que se dijeron hacía mucho tiempo y que seguía en sus corazones cada día y en cada momento especial, además de en sus alianzas de boda. Hoy y siempre. Su sonrisa se amplió en seguida y se acercó con amor a Quinn de nuevo, posando una mano en su mejilla. Hoy y siempre, amor. Susurró antes de besarla despacio pero profundamente olvidándose de sus hijos por unos segundos.


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Navidad 2023 

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Aquellos momentos con su familia hacían que todo lo demás mereciera la pena, incluso estar semanas separada de ellos por motivos de trabajo, perderse algún evento importante en el colegio o cualquier otra cosa. Esa era una de las principales quejas que le veía a su trabajo, a tener que ausentarse durante semanas durante algún rodaje, pero siempre que podía intentaba compaginar todo para que sus hijos no se sintieran abandonados de alguna forma, asegurándose de que siempre, o Artie o ella al menos, estarían presentes para apoyarles. Miraba sonriendo la escena que se estaba desarrollando delante de ella, observando también como Michael se encontraba en su mundo tratando de leer el manual de instrucciones de la cámara aunque sin demasiado éxito. - Luego te ayudo con eso - le dijo al niño segura de que sería mucho más útil su explicación que la de aquel libreto. - Santa solo se porta cuando nos portamos bien, así que supongo que este año todos hemos sido muy buenos - dijo la rubia sonriendo, cruzando la mirada con la de su marido sabiendo perfectamente a que se refería con ese otro regalo. Tendría que llamar a su madre para saber a que hora llegaría y así asegurarse de que los niños no descubrieran el pastel antes de tiempo. - Oh… ¿qué será? - preguntó al aire haciéndose la sorprendida, aunque en realidad sentía curiosidad por saber que había dentro de esa cajita. El único adorno que tenía era un lazo, asi que se deshizo de él y abrió la caja despacio, seguramente esperando algún tipo de joyería pero encontrándose dentro una llave, por lo que miró confusa a su marido. - ¿Santa me ha traído una llave? - a pesar de la confusión no pudo evitar reír, sabiendo que eso significaba algo más.  

Los niños miraban curiosos la escena que estaban protagonizando sus padres, aunque cada uno con su regalo en las manos sin soltarlo y jugueteando un poco con ellos cada vez que tenían ocasión. Sabía que aquél regalo llevaría un poco de confusión, aunque estaba claro que era una llave de coche y que ella tan solo estaba de broma. La miró, observando que su pijama era el adecuado para salir un poco de la casa y sin más se levantó rápidamente, tendiéndole la mano a su mujer para ayudarla a levantarse. Vamos a ver qué abre esa llave. ¿Venís chicos? Los niños miraron sus regalos y se lo pensaron pero después de mirarse entre sí se levantaron y los siguieron. Artie tiraba de Quinn con su mano cogida, hasta que al salir por la puerta y avanzar hasta la acera de la calle la soltó para señalar el coche que unas casas más para abajo, para que ella no sospechara de ese coche extraño delante de su casa. Santa me ha chivado para que luego no te volvieras loca buscándolo, que ese es tu coche nuevo. Dijo como si hablara con los niños para que éstos no sospecharan, y miró a Quinn con amor antes de proseguir. Era el momento y lo sabes, y… es el que llevas diciendo meses que te gustaría tener. Feliz Navidad, amor.Sus planes de poder cogerlo para ir a casa de la madre de Quinn se habían estropeado un poquito pero estaba seguro de que por la tarde se inventarían cualquier buena escusa para poder estrenarlo. 


posted 1 year ago on Sep.2.13 via itsme-quinnfabray with 26 notes

Navidad 2023 

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- No, voy yo - dijo el niño mirando a su padre con un puchero antes de olvidarse por completo de aquello y centrar su atención en desenvolver el regalo que tenía entre las manos. La emoción que Quinn pudo ver en el rostro de su hijo superaba con creces cualquier expectativa que se hubiera hecho sobre ese momento en su cabeza. Con tan solo mirarle sabía que no habían podido elegir mejor el regalo de su hijo. Cruzó la mirada con la de su marido, devolviéndole la sonrisa en el mismo momento en el que un flash alumbraba la habitación procedente de la cámara del niño. - Ahora podrás hacer fotos siempre que quieras, - y como si se hubiera tomado completamente en serio sus palabras, comenzó a sacar fotos de todos los presentes, de los regalos y de cualquier cosa que encontraba a su alrededor. - Ahora me toca a mi - dijo ilusionada la pequeña Lucy acercándose a un regalo envuelto en papel de regalo de las princesas Disney que llevaba su nombre. A pesar de que para Artie y Quinn era más que evidente lo que había dentro, incluso podía apreciarse su forma a simple vista, ninguno de sus hijos parecía haberse dado cuenta y eso quedó más que evidentemente reflejado en el rostro de la pequeña al encontrarse con una guitarra entre sus manos - ¿Es para mí? - preguntó con la boca abierta de la sorpresa sin poder creérselo.  - Aquí pone Lucy, yo creo que sí es para ti - comentó la rubia divertida, sin darse cuenta que aquello no la sacaba de dudas pues compartía el nombre con su hija aunque no lo usara. 

Desde que los niños habían llegado a su vida, la Navidad había retomado un nuevo sentido, como si ellos mismos hubiesen vuelto a la infancia disfrutando de cada momento y regalo como ellos. Como Michael que estaba emocionado con su cámara y como Lucy que iba a destapar su regalo con tal inocencia que ni se le ocurría qué podía ser cuando era más que obvio por la forma que se intuía bajo el papel. Artie observó la escena pasivo, sin dejar de sonreír y mirando a la niña coger la guitarra correctamente y tocar sin saber bien cómo. Le había visto tocar a él muchas veces cuando el tiempo libre le permitía, y siempre había querido saber tocarla, por ello ese regalo. Papá te enseñará a tocarla ¿vale? Todos los días un poquito y así podrás cantar y tocar tus canciones favoritas. La niña lo miró con entusiasmo y gritando un "Siiii" rotundo dejó la guitarra en el suelo y salió corriendo a abrazarlo. "Estoy deseándolo, papá" Artie la abrazó y después se levantó mirando todo lo demás que había bajo el árbol. Bueno… creo que… Hay regalitos también para Beth, Nathan y la tía Lian. Se ha portado Santa este año ¿Eh? Habrá que llevárselos luego ¿no? Y algo me dice… que aún os queda un regalito más. No sé por qué. Dijo riendo mirando a los niños y luego a Quinn. Cariño… el tuyo… es pequeñito, pero… creo que te gustará. Bromeó dándole la pequeña caja que contenía la llave de su nuevo coche, el coche que hacía años que quería pero como no hacía falta ya que tenían los suyos había esperado hasta entonces para comprarlo. 


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Navidad 2023 

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- La vida no es justa cariño - dijo riéndose contagiada por la risa de su marido. Perfectamente sabía que él estaba en desventaja pero no le importaba, al igual que sabía que a él tampoco, ver a sus hijos así de felices y escucharles reír era más que suficiente para que cualquiera posible injusticia desapareciera por completo dejando paso al orgullo de padre. Pero como todo no puede durar eternamente, algunos minutos después sus hijos y ella cesaban su ataque sobre su marido que intentaba recuperar su respiración y preparaba sus palabras para asegurarse de no recibir un nuevo ataque. Eligió las palabras adecuadas, pues con tan solo nombrar la palabra “regalos” las miradas de sus hijos se iluminaron, recordando al instante el porque habían ido a despertar a sus padres. - ¡Los regalos! - gritaron emocionados mientras se bajaban de la cama y salían corriendo de la habitación. - Creo que has conseguido que se olviden de nosotros - dijo la rubia riéndose mientras se acercaba a darle un beso a su marido - Siento el ataque, pero no podías escaparte - sonrió divertida tras separarse y salió de la habitación también en busca de sus hijos a los que podía escuchar comentar emocionados la variedad de regalos que había debajo del árbol. - ¿Pero que tenemos aquí? ¡Cuantos regalos! ¿Quién quiere empezar a abrirlos? - fueron las palabras mágicas que hicieron que el salón se llenara de un montón de “yo, yo”. - Ok… a ver… Michael primero que ya tiene su regalo en la mano - dijo mientras se sentaba en el suelo al lado de Lucy a la vez que veía a Artie entrar por la puerta del salón, señalándole que tomara asiento también con ellos.

Su sonrisa en esos momentos llegaba de oreja a oreja, totalmente sincera y de pura felicidad al ver lo felices que eran sus hijos, sus risas, sus sonrisas y sus gritos. En días como ese podía apreciar aún más lo que tenía, y daba gracias a Dios de poder tenerlo. No te creas, si no bajamos nos chillarán para que lo hagamos. Dijo una vez los niños se fueron acercándose después a Quinn dejando un beso en sus labios. La siguió con la mirada, intentando concienciarse de que tenía que levantarse de la cama cuanto antes mejor. Esto no acabará así, que lo sepas. Le insinuó a su mujer, guiñándole el ojo mientras salía de la habitación y por fin él se levantó, cogiendo sus gafas y poniéndoselas, al igual que un batín calentito y las zapatillas. Fue un momento al baño y cuando bajó lentamente por las escaleras vio que ya estaban todos sentados en el suelo al rededor de los regalos esperándolo para abrir todos. ¡¡Yo prime!! Bromeó sentándose junto a su mujer con una sonrisa que era imposible que se apagara ya. 

Michael fue el primero en abrir su regalo . Su carita de entusiasmo era más de lo que podían pedir sus padres, pero ni punto de comparación con su cara cuando vio que por fin iba a tener una cámara de fotos para él solo. El niño miró a su madre, sabiendo que ella estaría igual de emocionada que él ya que compartían esa misma pasión, después a su padre y luego sacó la cámara a petición de Lucy que estaba impaciente y se la enseñó. “¡¡¡Santa me ha traído lo que quería!!! ¿Es toda para mí? ¿Para hacer yo las fotos que quiera?” Preguntó el niño emocionado encendiéndola ya y haciendo una foto inesperada de ese momento familiar y del árbol de Navidad. Artie miró a Quinn asintiendo satisfecho, nunca habían estado tan seguros de que unos regalos iban a gustarles tanto ya que habían considerado que eran ya lo suficientemente mayores como para hacerse responsables de sus cosas. Claro que sí, toda para ti. La tienes que cuidar ¿eh?


posted 1 year ago on Aug.29.13 via itsme-quinnfabray with 26 notes

Navidad 2023 

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En ocasiones como esta le hacía gracia ver lo ingenuos que podían a llegar a ser sus hijos, sobre todo la pequeña Lucy que se definía a ella misma como “una princesita”. La pobre era tan asustadiza que hasta las palabras de Artie la habían asustado, convencida de que su padre se había cabreado por haberle despertado. En cambio Michael era totalmente diferente a pesar de ser igual o más mimoso que su hermana. Le encantaba alardear de ser el hombre de la casa cuando Artie tenía que viajar por motivos de trabajo. Quinn sonrió también mientras ayudaba a su hijo a subir a la cama para que la pequeña viera que no pasaba nada, que no importaba que les hubiera despertado, cosa que en realidad no era así pero que ella no sabía. La guerra de cosquillas duró algo más de lo esperado aunque fue Quinn la primera en parar de hacer cosquillas a su hijo, el cual ya se había puesto colorado de tanto reír, y tumbarse en la cama a la espera de que su marido decidiera hacer lo mismo con su hija. Lo que no se esperaba era recibir un ataque por la espalda y, en el mismo instante en el que Lucy se lanzó sobre ella, empezó a reír a la vez que escuchaba como su hijo le pedía a su padre que parara ahogado en risas. Por obvias razones, pudo detener el ataque de su hija y la abrazó, dándole un beso en la frente. - Mmm… niños, aquí falta algo ¿no os parece? Papa no sabe lo que son las cosquillas, vamos a tener que enseñárselo - a pesar de que había escuchado a su marido reír sabía que a él nadie le había hecho cosquillas y solo por su ataque por la espalda se merecía una buena ración. Él intentó alejarse de los tres pero sus hijos y ella le alcanzaron a tiempo y comenzaron a hacerle cosquillas a la vez. - Esto por asustar a Lucy - dijo en broma, riéndose, mientras le hacía cosquillas.

No podía dejar de reír y luchar contra su hijo mientras le hacía cosquillas, parando un momentito de vez en cuando para que él respirara. Tan solo paró cuando se dio cuenta de que Quinn y Lucy estaban mirándolos divertidas pero sin participar en esa guerra. Artie entornó los ojos y dejó ir a Michael que se unió a ellas mientras Quinn les decía aquello. Oh… oh no no no. Dijo Artie echándose un poco hacia atrás en la cama y alzando las manos en son de paz. Queréis a vuestro marido y padre. No queréis que sufra ¿verdad que no? Dijo bromeando pues el ataque era inminente y simplemente se dejó llevar. Me lo tengo merecido. Dijo justo antes de que los tres lo atacaran a la vez, haciéndole cosquillas y haciendo que todo su cuerpo cayera en el colchón de golpe. No podía dejar de reír mientras se retorcía, con cuidado de no mover las piernas demasiado por si hacía daño a alguien. No es justo, no es justoooo. Decía entre risas, no lo era, eran tres contra uno, y además, él llevaba cuidado de no hacer daño a nadie mientras ellos no dejaron de patalear para soltarse. Vale, vale. Os habéis olvidado de otra cosa muy importante. Dijo para que pararan y le prestaran atención, cosa que hicieron, compadeciéndose un poco de él. ¿Nadie quiere ver los regalos o qué pasa? ¿Os habéis olvidado de que es Navidad y Santa Claus ha venido con cositas para todos? Miró a los niños con entusiasmo creciente y luego a Quinn con complicidad. Vamos, vamos, abajo ahora mismo todos.


posted 1 year ago on Aug.28.13 via itsme-quinnfabray with 26 notes

Navidad 2023 

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- No la estropearás, yo te ayudaré y si vemos que no podemos pues entonces llamamos a alguien para que la arregle. Pero estoy segura de que no hará falta, seguro que es una tontería - no entendía mucho de persianas pero estaba convencida de que entre los dos podrían arreglar la de su habitación, solo tenían que intentarlo, no podía ser tan complicado arreglar algo con un mecanismo tan sencillo como el de una persiana.

Sacó a relucir su sonrisa de superioridad, aquella que muchos años atrás llevaba siempre con ella y mostraba a todo el mundo, y la cual ahora solo sacaba a relucir si un papel lo requería o en momentos como este, como casi siempre, terminaba por ganar a su marido en lo que fuera. - Así que ese es el concepto que tienes de mi ¿eh? que soy peligrosa… Creo que aún no sabes cuanto - dijo sonriendo sobre sus labios, rozándolos al hacerlo, mientras su mirada pasaba de estos a los ojos de su marido, manteniendola fija ahí durante algunos segundos, los que pasaron hasta que escuchó claramente la voz de su hijo cerca de la puerta y se separó de su marido para poder fingir estar durmiendo. Aún estando actuando lo hacía con una sonrisa gracias a esas tres palabras que escuchó segundos después de que todo se volviera oscuridad e instantes antes de escuchar como se abría la puerta de su habitación y sus hijos entraban silenciosos. A pesar de sus dotes como actriz la situación le parecía muy graciosa y tuvo que morderse la lengua para no reírse y descubrir todo el pastel. Al abrir los ojos pudo ver claramente la cara de asustada de su hija provocada por Artie y ya no pudo contener más la risa, girándose para saludar al pequeño que permanecía de pie a su lado observando confuso a su hermana. - Ven - dijo haciéndose a un lado para que él también les acompañara en la cama - Creo que te has pasado amor, mira que carita se le ha quedado - dijo mirando a Lucy que aún permanecía callada mirando a su padre - Estamos en Navidad. Nada de caras largas ni asustadas. Hay que poner remedio a estoy y creo saber como… - miró a su marido unos instantes, con una sonrisa traviesa cruzando el rostro, sabiendo perfectamente que había entendido sus intenciones - ¡Ataque de cosquillas! - dijo antes de lanzarse sobre Mike y comenzar a hacerle cosquillas, haciendo que empezara a retorcerse y a reír como si no hubiera un mañana.

Intentó después de darle ese susto a la pequeña, arreglarlo abrazándola y riendo, pero ella, inocente como era aún le estaba mirando asustada y callada con cara larga. Al verla le dio penita y se arrepintió al instante, pero aún así, tuvo que aguantarse la risa al verla de esa manera y pensar que sus bromas aún no eran aptas para los pequeños de la casa. Miró a Quinn y sonrió volviendo la mirada a Lucy. ¿Aún no conoces a papá suficiente como para saber que es un tonto y que hace muchas bromas y que nunca se cabrearía por algo así con vosotros? Miró a Michael también, con una sonrisa dulce en los labios y luego a su mujer sabiendo exactamente que ambos estaban pensando en lo mismo. Cuando ella dio la señal abrió los ojos y la boca fingiendo sorpresa, divertido por la situación y se levantó rápidamente, cogiendo a Lucy de la cintura y tumbándola en la cama mientras ella empezaba ya a reír, sin a penas tocarla. Si no te he tocado aún. Dijo alzando las manos y moviendo los dedos como si se estuviera preparando y cuando menos se lo esperó la niña llevó sus manos a sus costados, haciéndole cosquillas sin parar hasta que sintió que le faltaba el aire a causa de tanta risa. A él empezó a faltarle el aire también, porque aunque no le estaban haciendo cosquillas, escuchar a sus dos hijos reír de esa manera le contagiaba y no podía dejar de hacerlo. Se tumbó al lado de su hija mirando a Quinn y a Michael haciendo lo mismo y se acercó al oído de la niña susurrándole que cuando le guiñara el ojo ella le haría cosquillas a mamá y él a Michael. La miro complice cuando ella asintió un poco con la cabeza riendo entre dientes traviesa sin poder evitarlo. Y cuando se vio capaz le guiñó el ojo y se echó hacia ellos, cogiendo él al niño y siguiendo con las cosquillas. ¡¡Las hormiguitas vieneeen!! Gritó expandiendo las cosquillas por todo su cuerpo. 


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Navidad 2023 

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- ¿Cómo puedes ser tan vago? Llamar a alguien se hacerlo yo y podía haberlo hecho hace semanas. No te va a pasar nada porque intentes arreglarla tu, seguro que no es nada importante y si llamamos a alguien nos va a cobrar lo mismo que si cambiáramos las persianas de toda la casa. - no es que el dinero fuera un gran problema para ellos, pero si podían ahorrárselo en cosas así mucho mejor. Además, le parecía una buena forma de hacerle ver a sus hijos que el dinero no era la solución para todos los problemas. - Muy gr… - siempre que podía bromeaba sobre ese tema con ella, desde que ella era capaz de recordar y eso era prácticamente desde que habían empezado su relación. Al principio era divertido pero ciertas bromas llegaba un momento que cansaban, aunque esta vez su marido supo perfectamente que hacer para evitar recibir algún tipo de reproche por parte de la rubia, llegando incluso a hacer que esta olvidara que se había metido con ella. Sonrió al imaginar sus intenciones, y aunque en otra ocasión habría desactivado en ese mismo momento su botón de consciencia, en ese momento no podía hacerlo, tenía siempre presentes a sus hijos que en cualquier momento se levantarían y podrían pillarles. - Artie… - pronunció su nombre dejándolo escapar junto a un suspiro que quedó ahogado entre los labios de su marido, los cuales atrapó entre los suyos dejando escapar su lengua entre ellos. - Eres muy cruel, pero yo puedo serlo más, así que mejor no me provoques - mordió el labio inferior de su marido, estirándolo un poco antes de separarse y poner un poco de distancia entre sus cuerpos, aunque tampoco demasiada. No era el momento para que se dejaran llevar por las ganas de estar juntos, no cuando empezaba a percibir movimiento en la casa, muestra clara de que sus hijos ya se habrían despertado. - ¿Oyes eso? Creo que alguien ya se ha despertado. Hazte el dormido, sino se cabrearan por no haberles despertado - dijo divertida, en voz baja, antes de cerrar los ojos para fingir estar durmiendo cuando sus hijos entraran como un torbellino por la puerta.

Ya… vale, vale. Cerró los ojos y agachó un poco su cabeza como si le hubiesen echado una regañina mirando a su mujer momentos después para explicarse. Lo haré, no es vagancia, es que yo no sé si sabré arreglarlo, no soy precisamente un manitas. Lo intentaré, pero si la estropeo aún más, luego no me eches la culpa, no será porque no te advertí. Le dijo cariñosamente sin dejar de mirarla a los ojos. Si no se había ocupado antes de eso era porque no se fiaba de él mismo, ni siquiera sabía demasiado de los mecanismos de éstas.

Los años juntos, conviviendo día a día y queriéndose como si fuera el principio de su relación, les había enseñado mucho el uno del otro, siempre sabían cómo tratarse, qué decir o qué hacer, ya fuera en los momentos buenos como en los malos, por eso, aquél despertar normal junto a ella, empezaba a volverse por la acción de ambos algo más cariñoso y amoroso. ¿Ajá? Preguntó aún sabiendo lo que iba a decir y lo que iba a hacer. Todo su cuerpo se estremeció al sentir su lengua entre sus labios y dejó escapar la suya en su búsqueda mientras exageraba ese escalofrío moviendo todo su cuerpo y sonreía de lado a la chica mientras le hablaba. Lo sé… jugar contigo es peligroso, muy peligroso, pero no puedo evitar que me encante, sobre todo con una mujer como tú en mi cama, irresistible. Dijo aún pegado a sus labios, haciendo que estos se rozaran con cada movimiento hasta que ella se separó mordiéndolos y él se quejó un poco, en realidad por vicio, pues sabía que eso pasaría, y él también había escuchado movimiento de sus hijos, como había hecho ella. Se quedó en silencio mirando de reojo la puerta y miró por un último segundo a Quinn antes de cerrar los ojos. Te quiero amor. Susurró y se hizo el dormido. Como si los niños se hubiesen puesto de acuerdo antes de entrar a la habitación, abrieron en silencio la puerta y cuando vieron que estaban aún allí fueron hacia ellos. Lucy fue directa a Artie, y Mike a Quinn, gritando “Mamá” y “Papá” todo el rato y zarandeándolos ligeramente para despertarlos. ¿Qué pasa aquí? Dijo Artie de repente girándose con los ojos bien abiertos en una mueca divertida y cuando vio el susto que se pegó la pequeña no puedo evitar reír y abrazarla, metiéndola en la cama con ellos. ¡Feliz Navidad, preciosos míos!


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Navidad 2023 

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Entrecerró los ojos ligeramente molesta por la respuesta de él. Cierto era que habían decidido instalar persianas en las habitaciones pero tan cierto como eso era el hecho de que la suya estaba estropeada desde hacía meses y por más que le pedía a Artie que le echara un vistazo para ver si podía arreglarla, siempre se le olvidaba. - Persianas que, te recuerdo, están estropeadas. Al final tendré que ser yo quien las arregle. Pensé que eras tu el hombre de la casa - dijo pasando de un tono de molestia a uno de broma. - Además no veo que tiene de malo cambiar las cortinas. Ni que fueras tu quien tiene que limpiarlas después - dijo sacándole la lengua, continuando con la broma de antes. Todos los años que llevaban juntos le permitían a la rubia saber en que pensaba su marido con tan solo mirarle a la cara, y en ese momento su cara expresaba una profunda pereza tan solo de pensar en que tendría que vestirse y salir de casa para ir a recoger uno de los regalos de los niños. Sus palabras no hicieron más que darle la razón y hacerla reír por su súplica. - En realidad eso no va a pasar. Se me olvidó comentarte, pero mi madre sugirió que comiéramos aquí hoy en lugar de en su casa. Dice que es más cómodo que venga ella que no que vayamos todos nosotros. Más tarde vendrá a ayudarnos con la comida y ya traerá el regalo. - Había estado de acuerdo con su madre cuando le había propuesto aquello, además de que ya tenía ganas de celebrar la Navidad en su propia casa, pues siempre iban a la de sus padres. Así podrían vaguear un poco más sin estar pendientes de a que hora tenían que salir de casa. - ¿A qué viene tanta seguridad? ¿Acaso tienes alguna propuesta que me motive a querer quedarme en casa? Porque soy toda oídos, ya lo sabes - dijo divertida, curiosa como era normal por saber a que venía aquel comentario.

La miraba divertido, sin decir absolutamente nada al respecto, sabiendo que ella también estaba bromeando. La conocía lo suficiente bien como para saber que ella no caía en esos míticos y anticuados roles de la cosa, de hecho, era la que más los odiaba desde que tenía dieciséis años. Uuuu, qué tradicional te has vuelto cariño. Mañana prometo llamo a alguien para que lo arregle, y pasado las limpiamos, para que tú puedas dormir toda la mañana. Como siempre. Dijo esas dos últimas palabras dándole énfasis, sabiendo que se podría llevar un pequeño golpe de ella, por lo que se acercó y besó sus labios atrapando éstos entre los suyos. Al separarse, con una sonrisa enorme en la boca, Artie entornó los ojos algo confuso por lo que le dijo entendiéndolo todo después de que ella se lo explicara. Asintió para que viera que le parecía bien el plan, pero el suyo se le había fastidiado un poco con esos nuevos planes. Al escucharla preguntar negó con la cabeza y sonrió con dulzura, dándose cuenta de que no le había entendido. Shh, Quinn, me refiero a que querrás salir, no quedarte en casa. Ya verás. Pero… si quieres una excusa para quedarte en casa… Yo tengo muchas y lo sabes. Por ejemplo… A pesar de saber que aquello no llevaba a ninguna parte teniendo a los niños en la habitación de al lado, Artie hundió su cabeza en el pelo de su mujer, llevando sus labios a su cuello y presionándolos dulcemente sobre éste. Muy despacio y sugerentemente dejó sacar su lengua para besarlo con delicadeza y dejar un rastro de besos por el cuello hasta la mandíbula, sonriendo al llegar a sus labios. Si se porta tu madre y lleva a pasear a los niños… Susurra sobre sus labios, haciendo que estos se rocen con los suyos. 


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Navidad 2023 

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No podía negar que le encantaban aquellos despertares, aunque fuera ella la primera en abrir los ojos y saludar al nuevo día. Era verdad que dormir era una de sus aficiones, pero no cambiaría por nada el poder observar a su marido abrir los ojos y saber que lo primero que vería sería ella. Y menos aún si él la sonreía de aquella forma que siempre conseguía hacerla sentir especial. Correspondió al beso de buenos días que él le daba, apoyando su mano sobre su hombro para después dejarla descansando sobre el cuello de él, dejando que sus dedos acariciaran aquella zona. - Abre los ojos amor, o volverás a quedarte dormido y yo me quedaré hablando sola - dijo divertida al ver como era incapaz de mantener más de un minuto los ojos abiertos mientras se refugiaba en el calor de sus brazos. Estar así le encantaba pero también corría el riesgo de ser ella quien se quedara dormida de nuevo así que, sin separarse demasiado, se movió para colocar su cabeza sobre la almohada, a escasos centímetros de la de él. - Más bien han sido esas dichosas cortinas que te empeñaste en comprar. Pienso cambiarlas por unas más opacas, así no volverá a entrar la luz y me despertará - recordaba perfectamente el día que habían ido a comprarlas y como ella había cedido no solo porque pensaba que quedaban bien con la decoración sino también porque tras un día entero de compras ya era capaz de decirle que sí incluso si le proponía hacer un grafitti en la pared. - Pero no te voy a negar que no siento curiosidad por saber si Santa me ha traído algo, y también por ver la cara de los niños cuando vean sus regalos. - dijo sonriendo ligeramente emocionada mientras la imagen de navidades anteriores pasaba por su cabeza. Tal vez en otras ocasiones no estaba del todo segura de haber acertado con los regalos de los pequeños de la casa, pero ese año estaba más que convencida, no solo ella sino también Artie, de que aquellos regalos que descansaban bajo el árbol a la espera de ser abiertos, serían un gran acierto. 

Por mucho que lo intentara, sus ojos se mantenían cerrados, incluso después de decirle Quinn que los abriera. Aquellos días estaban siendo agotadores y aún les quedaba uno más intenso que los anteriores, por los regalos, los niños emocionados, la comida en familia… Cuando por fin abrió los ojos, los entornó un poco, fingiendo un poco de cabreo al escucharla criticar las cortinas. Pues bien que te gustaron. Además, hay unas persianas bien bonitas que se pueden bajar ¿Sabes? Negó un poco con la cabeza, fingiendo claramente desesperación y sin poder evitarlo más, se echó a reír mientras acariciaba su pelo con la mano que anteriormente había estado abrazándola y que había recorrido todo su cuerpo hasta allí. Al escuchar a Quinn recordarle lo de su regalo y el de los niños, Artie se alteró un poco recordando al instante que tenía que ir a recogerlos. La miró con expresión asustada, haciendo una mueca al ver la hora que era cuando se giró para verla en el despertador. Habían decidido ampliar la familia de nuevo con un perrito. Los niños se habían acostumbrado a tener uno en casa, y después de unos meses tras la pérdida de Darsy, habían decidido que era el momento. El problema estaba en que habían decidido dejarlo en casa de la madre de Quinn para que los niños no lo vieran antes de hora y debían ir a recogerlo, además, Artie también debía ir a recoger, unas calles más abajo, el regalo que le había comprado a Quinn. Cielo… creo que tengo una idea. Cuando todos tengamos nuestros regalos, cogemos el coche y vamos a por el perrito a casa de tu madre ¿vale? No me digas ahora que tengo que ir a por él, por favoooor. Le suplicó haciendo un puchero. Además, confía en mí, querrás ir después. Le guiñó el ojo juguetón esperando que aquello no fuera una pista demasiado obvia a lo que le había comprado. 


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Navidad 2023 

itsme-quinnfabray:

La noche anterior había sido larga, lo suficiente como para maldecir la luz que entraba por la ventana y le daba de lleno en la cara. Habían estado cenando en casa de los Abrams todos juntos, su madre incluida, y no había sido hasta bien entrada la madrugada que habían emprendido el camino a su casa, con los niños ya dormidos en el asiento trasero del coche. No sabía que hora sería pero estaba segura de que no tardaría demasiado en escucharles corretear por la casa, bajar las escaleras y comenzar a gritar emocionados al ver los regalos que había alrededor del enorme árbol que los cuatro se habían encargado de decorar días atrás cuando habían regresado a Lima por vacaciones. Se les presentaba una mañana bastante movidita, como cualquier mañana de Navidad en cualquier casa en la que hubiera niños, con sus caritas llenas de emoción por los regalos, su ilusión siempre presente pero aún más en estas fechas. Por esos detalles y unos cuantos más y, a pesar de caerse del sueño, fue incapaz de volver a conciliar el sueño por lo que se giró en la cama para observar a su marido dormir plácidamente. Le daba una envidia tremenda comprobar que no parecía inmutarse por la luz. Aunque no le dio importancia. Le gustaba verle dormir, algo de lo que no podía disfrutar mucho pues siempre era ella la última en despertar o en abrir los ojos, siempre intentaba arrancar hasta el último segundo de sueño posible. Se veía tan adorable durmiendo que pena le daba despertarle, pero a pesar de eso, se dispuso a hacerlo. En el fondo la envidia podía más que el resto. 

Se acercó a él despacio, tampoco pretendía despertarle de golpe pues sabía por experiencia que no era un despertar demasiado agradable y menos aún después de pocas horas de sueño. Llevó una de sus manos hacia la mejilla que no tenía apoyada sobre la almohada y comenzó a acariciarla con lentitud. Ni se inmutó. No sabía si es que no se había enterado o si, por el contrario, se estaba haciendo el dormido. Para el caso y para ella era lo mismo. Besó su mejilla con suavidad, justo donde había estado acariciándola anteriormente y sonrió ligeramente al notar como el cuerpo de su marido reaccionaba, como su respiración cambiaba, haciéndole ver a la rubia que se estaba despertando. - Buenos días dormilón. Feliz Navidad - dijo sonriendo, volviendo a tumbarse de lado frente a él, a la espera de que abriera los ojos.

Su sueño era más profundo que ninguna otra noche de las que habían pasado en Lima. Normalmente allí no podía dormir tan a gusto como en su casa en Nueva York, más bien porque era a lo que estaba acostumbrado y cambiar de cama le costaba, pero esa noche era diferente. El hecho de que su mujer estuviera con él ayudaba, pero también los ajetreados días que habían precedido al próximo que pintaba de igual manera. Regalos que comprar, visitas que hacer, niños nerviosos por los acontecimientos que atender, cenas con familiares, amigos y compañeros de trabajo… A veces las vacaciones le parecían más trabajosas que los propios días de trabajo, sobre todo aquellos que se quedaba en casa con los niños a trabajar desde allí. De las pocas cosas buenas que tenía aquella época, era la felicidad y el sentimiento de unión que les envolvía, y también el hecho de despertarse junto a ella y no tener que salir corriendo a hacer el desayuno y trabajar, poder disfrutar de ella y con ella de unos momentos de paz en la cama.

Por eso, en cuanto sintió un ligero beso en su cara se removió, respirando profundamente e intentando abrir los ojos que le pesaban como si no hubiera dormido en años. De su boca escapó un sonido gutural, gruñendo por tener que despertarse, pero en cuanto la escuchó sonrió y terminó de abrir los ojos, encontrándose con esa hermosa cara que le acompañaba cada mañana y su sonrisa que le hacía el más feliz del mundo y le daba las fuerzas para continuar y levantarse cada día. Feliz Navidad mi amor. Dijo con la voz aún tomada por lo que carraspeó un poco antes de acercarse y darle un pequeño beso de unos segundos en su boca. Buenos días. Le dijo al separarse mirándola a los ojos con todo el amor que le procesaba. Mmmm… Volvió a cerrar los ojos mientras instintivamente pasaba su brazo por su cintura y la atraía hacia él, abrazándola con cariño, haciendo que se apoyara en su pecho y apoyando él a su vez la barbilla en el pelo de ella. Aspiró profundamente, soltando un gran suspiro. ¿Qué haces despierta ya? ¿No has podido dormir de la emoción de los regalos? Terminó bromeando. 


posted 1 year ago on Aug.22.13 via itsme-quinnfabray with 26 notes

Sí quiero  

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- Por favor, no te cortes - dijo riéndose para que continuara con su lista de cosas. Lo cierto es que no necesitaba que continuara, le entendía a la perfección y como bien había imaginado, no se había equivocado, sabía muy bien que es lo que le iba a decir. Tras volver del baño sin las molestas horquillas sujetando su pelo sentía como si por fin fuera libre, algo absurdo, pero tras un día entero con ellas puestas era algo bastante normal. - Eso tiene fácil solución. Agárrame fuerte para que no tenga la tentación de volver a marcharme - obviamente bromeaba, no pensaba irse a ningún sitio, al menos no sin él. Nunca lo haría, no después de todo lo que habían pasado por estar juntos, él era su futuro junto a sus hijos y no podía estar más agradecida a la vida por tenerlos. - Te amo mi amor - dijo entre esos dulces besos que la encantaban. Podía notar como su marido poco a poco se estaban rindiendo al cansancio, dejándose abrazar por Morfeo y quedándose dormido. Ella, aunque cansada también, se pasó unos cuantos minutos observándole dormir, algo que no hacía mucho pues siempre solía ser la primera de los dos en dormirse y la última en despertarse. Le encantaba dormir, que se le iba a hacer. Pero esa vez quería quedárse despierta un poco más, el tiempo suficiente para poder grabar cada facción del relajado rostro de su marido y guardarla en su memoria para recordarla cada vez que tuvieran que separarse. Amaba a ese hombre que estaba dormido a su lado, lo amaba con todas sus fuerzas y dentro de ella sabía que siempre sería así, que pasara lo que pasara sus sentimientos solo irían a más y nunca a menos. Él junto a sus hijos, los tres, eran las personas más importantes en su vida y cada día al despertar daba gracias a Dios por haberlas puesto en su camino. Ahora, en momentos como ese, se reía de la Quinn adolescente que juraba y perjuraba que el amor no era para ella, que sería una mujer solitaria el resto de su vida. Que equivocada estaba. Poco a poco sentía como sus parpados cada vez pesaban más hasta cerrarse por completo, con una sonrisa dibujada en su rostro que desmostraba lo feliz que era y lo feliz que sería en el futuro. Porque si de algo estaba segura es de que su futuro estaba con Artie, porque ella era una persona que cuando hacía una promesa la cumplía, y aún estando medio dormida pudo recordar una que ambos se hicieron años atrás. Hoy y siempre.


Sí quiero  

itsme-quinnfabray:

Era algo ya inevitable, algo que aunque quisiera ya no podía controlar, y antes de que pudiera siquiera pronunciar su nombre sintió como una corriente eléctrica recorría todo su cuerpo, sintiendo como el cuerpo de Artie se tensaba sobre ella a la vez y ambos alcanzaban juntos el orgasmo. No dijo nada, solo focalizaba su atención en recuperar su ritmo normal de respiración mientras con sus manos acariciaba de arriba abajo la espalda de su marido, dejando pequeños besos en su hombro hasta que se separó de ella, por lo que tuvo que tumbarse de lado, con la cabeza apoyada sobre su mano para poder mirarle - Espero que dentro de veinte años cuando me salgan las primeras arrugas digas lo mismo. Y no estoy hablando del sexo - le dijo divertida, sácandole la lengua antes de ir hasta sua brazos y acomodarse entre ellos, dejando que él la abrazara - ¿Qué es exactamente lo que no te puedes creer? - se podía hacer una idea de a que se estaba refiriendo. Tantos años juntos le habían permitido a la rubia saber muchas veces en que pensaba su marido sin tener que preguntárselo pero nunca estaba de más salir de dudas. Movía una y otra vez la cabeza en busca de una postura cómoda, en la que no sintiera cada una de las horquillas que Santana le había puesto para recogerle el pelo, y aunque sabía cual era la solución más fácil, no decidió ponerla en práctica hasta que Artie le preguntó que le pasaba. - Nada. Ahora vengo - dijo sonriendo ligeramente antes de acercarse a depositar un beso sobre sus labios y apartarse de él, cogiendo su camisa del suelo y poniéndosela mientras iba camino del baño - No me eches de menos - le gritó con un tono divertido en su voz antes de cerrar la puerta. Aprovechó el viaje no solo para soltarse el recogido, sino que también se quitó el maquillaje y minutos después salió del baño caminando hacia la cama por donde se arrastró hasta llegar a la altura de Artie y adoptar de nuevo su habitual postura entre sus brazos, esta vez sin horquillas que la molestaran ni nada. - Prometeme que si esto es un sueño no me vas a despertar

Retomando el aliento, comenzó a respirar con normalidad al lado de su mujer después de aquél perfecto e íntimo momento que habían compartido, uno de otros tantos, pero con ese matiz diferente. Totalmente solos y recién casados. No podía apartar la mirada de Quinn, por eso sus palabras parecían salir solas de su boca, soñadoras, como si fueran tan solo pensamientos en voz en alta. Su pregunta le hizo sonreír, ella lo sabía perfectamente, pero era obvio que quería escucharlo. No me puedo creer que seas mi mujer, que haya llegado por fin este momento, que después de tantos años sigamos como el primer día, que hayamos logrado nuestros sueños tanto profesionales como personales… ¿Sigo? Terminó bromeando dándole un ligero beso antes de sentir lo incómoda que estaba la rubia. No lograba entender qué le pasaba, por eso le preguntó qué le pasaba y ella le respondió yéndose. La verdad, no entendió nada hasta que volvió a la cama sin maquillaje y con su bonito pelo suelto. Oh, ahora lo entiendo, ya me habías preocupado. ¿Sabes? Sí te he echado mucho de menos. Artie le sonrió dulcemente dejando de nuevo su sitio entre sus brazos libre y arropándola entre ellos como si no quisiera que nunca se fuera de ahí. Y era así, ojalá nunca acabara ese maravilloso día, y al parecer ella pensaba lo mismo. Al escucharla, Artie agachó la mirada y la miró con amor, sonriendo y acariciando a la vez su brazo donde se apoyaba el de él. Yo no seré el que lo haga. El ajetreado día, los nervios y esa tranquilidad post orgásmica, le estaban pasando factura, y en ese justo momento su boca se abrió en un pequeño bostezo que lo dejó muy claro. Artie se apartó, disimulándolo pero estaba claro que el sueño se apoderaba de ambos, por ello, el chico se acercó a Quinn y la besó despacio. Te amo reina mía. Ya no era su princesa, ahora era la reina de toda su vida, y con esa sonrisa y la imagen de la sonrisa de su mujer cerró los ojos lentamente. Estaba deseando tener aquellas semanas de luna de miel bien merecidas, pero ahora tocaba descansar el uno al lado del otro por primera vez como marido y mujer.